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Chusco

Nombres comunes:

Chusco (Antioquia, Caldas, -Quindío y Risaralda); bejuco de canastos (Líbano y Tolima).

Descripción

Planta estolonífera que produce largos tallos que reptan bajo el suelo o salen a la superficie
y se trepan a los árboles, en donde producen hojas. Los tallos son cilíndricos, más o menos leñosos, lustrosos y con indumento café, generalmente cubiertos por un capacho de hojas amarillentas. Las hojas tienen un vaina que envuelve el tallo y una lámina en forma de lanza, hasta de unos 30 cm de largo, plegada, vellosa y de color verde oscuro. Las flores son pequeñas y poco vistosas, dispuestas en espigas que salen en las puntas de los tallos.

Distribución geográfica y ecológica

 

El chusco es una planta endémica de Colombia, conocida en la vertiente occidental de la Cordillera Oriental (Cundinamarca), en el centro y norte de la Cordillera Central (Tolima, Quindío,
Risaralda y Antioquia) y en el centro y norte de la Cordillera Occidental (Valle del Cauca, Chocó, Risaralda y Antioquia). Se ha encontrado desde los 950 m hasta los 2950 m de altitud, en clima templado y frío y ambientes húmedos. El chusco tiene una gran capacidad de invadir áreas disturbadas, así que con frecuencia crece dentro o en los bordes de bosques alterados, en matorrales y en la orilla de ríos o quebradas.

Un rasgo particular de esta y de las otras especies de chusques, es que todos los individuos de una misma población en un área, florecen y dispersan sus semillas una sola vez y luego mueren. Los artesanos del Quindío estiman que la vida de una mata de chusco es de unos 10 ó 12 años, al final de los cuales florece y luego desaparece por unos cinco años, al cabo de los cuales vuelve a crecer. Estos ciclos varían de un sector a otro, por lo tanto, cuando desaparece en un bosque se extrae de otros sitios o se utilizan otros bejucos. Por otra parte, según los registros de herbario, la especie se ha encontrado en floración desde septiembre hasta marzo.

Partes utilizadas de la planta

Tallos.

Productos artesanales

Canastos y lámparas.

Antecedentes del oficio

Una reseña de la actividad cestera en el Eje Cafetero se encuentra en la ficha del azufre, de la que se pueden inferir los mismos procesos para esta especie.

Aprovechamiento y transformación del recurso

El aprovechamiento y transformación del chusco se concentra en los municipios de Filandia y Circasia (en el norte del Quindío) y en el área rural de Pereira (Risaralda). Al parecer, también se emplea en un sector al norte del Valle del Cauca, en el municipio de Anserma (Martínez &
Álvarez 2006).

Del chusco se usan los tallos reptantes, los cuales cuando están maduros, son de color amarillo, consistencia fibrosa y han perdido parte del capacho que los cubre. Estos tallos pueden oscilar entre 10 a 12 mm de diámetro y alcanzar hasta más de 30 metros de largo. El proceso de aprovechamiento del chusco se inicia con la extracción, la cual se realiza en
los relictos de bosque cercanos a los poblados. Allí los artesanos buscan en el suelo tallos largos y maduros y los cortan, aprovechando la mayor longitud posible.

Así mismo, dependiendo del uso que se le dé al chusco en la elaboración del canasto, los artesanos seleccionan diferentes tallos: si el chusco es para tejido, seleccionan tallos más delgados y, si es con destino al paral del canasto (la estructura que da soporte), seleccionan tallos más gruesos y rígidos.

Los artesanos realizan uno o dos viajes a la semana para extraer chusco, dependiendo de la demanda que tengan. En un viaje, un solo artesano puede extraer entre una y dos arrobas de bejuco. Cuando el artesano tiene experiencia, evita extraer las "madrejuelas" o madres del chusco, las cuales corresponden a tallos que después de reptar por el suelo del bosque se trepan a los árboles y producen hojas. Así mismo, los artesanos tradicionales recomiendan no cosechar los bejucos menores de tres metros de largo, los que están torcidos y los que están fuertemente enraizados en el suelo, dado que estos son susceptibles de convertirse en nuevas "madrejuelas" (Aldana 2005a).

El proceso de transformación del chusco empieza con el retirado de la cáscara exterior o capacho, los nudos y las yemas laterales, para luego ser fraccionado en tiras que se secan al sol en los techos de las casas o al humo, en estufas de leña. Las fibras secadas al sol son de color blancuzco, y fácilmente pueden ser penetradas por gorgojos, mientras que las fibras secadas al humo son de color canela y más resistentes al ataque de estos insectos (Aldana 2005a).

Con el chusco se pueden elaborar todas las partes de un canasto, incluyendo el tejido, los parales y los bordes. La confección de un canasto se inicia por el tejido de la base o asiento y los parales, usando generalmente el chusco remojado para facilitar su manejo. En medio de los
parales se teje con bejuco más delgado y, cuando se completan las paredes del canasto, las puntas se doblan y se teje el borde del canasto. En esta última etapa generalmente se emplean otros tipos de bejucos más gruesos, conocidos como bordas, los cuales se envuelven en
chusco.

Con el chusco se elabora una gran diversidad de canastos, en los que se pueden emplear también otras fibras (cucharos). Estos canastos reciben diferentes nombres de acuerdo con su tamaño y función, tales como: recolectores, tanqueros, lavadores, cereceros, semilleros, sembradores, cosecheros de maíz, bagaceros, remeseros, muleros o cargamuleros, piñeros y superpiñeros. A su vez, estos canastos pueden tener diferentes aditamentos como orejas, cinchas de fique y lonas o cauchos para forrarlos y hacerlos más resistentes. Una variante de los canastos son las canastillas, usadas con frecuencia para anchetas, las cuales se elaboran con el mismo proceso, pero se les adiciona una manija u oreja grande en forma de arco (Galeano 2006).

Aspectos socioeconómicos y comerciales

El dinero que se paga por los canastos de chusco, generalmente no remunera satisfactoriamente el tiempo y esfuerzo que los artesanos gastan desde la extracción hasta la elaboración del canasto. Sin embargo, los artesanos continúan con la actividad puesto que constituye la única forma de subsistencia y porque consideran la cestería como parte de su identidad cultural (ver detalles en lancha de tripeperro).

El chusco, como materia prima, sólo se comercializa entre los mismos artesanos. En la actualidad un "viaje" de chusco sin secar, de cerca de una arroba, puede costar alrededor de $20.000. Los canastos se comercializan en la propia casa de los artesanos, en pequeños almacenes o en plazas de mercado. En la región cafetera, Filandia es uno de los pueblos más reconocidos por esta tradición, por lo que comerciantes de otras regiones lo visitan para realizar pedidos de canastos, canastillas u otros objetos. Las ventas de canastos no son constantes durante el año; pueden pasar varios meses sin que haya demanda, y en los últimos años, la cantidad de pedidos ha disminuido considerablemente.

Información biológica y conservación

De esta especie sólo se ha realizado un estudio que incluyó aspectos de la oferta natural y la demanda por parte de la comunidad de artesanos de Filandia, Quindío (Aldana 2005a, Martínez & Álvarez 2005). En este estudio se estableció que en los bosques de la región la densidad de plantas madre o "rnadrejuelas" puede alcanzar hasta 1030 ind./ha, la de tallos en general hasta 540 ind./ha y, de estos, la de tallos aprovechables para cestería hasta 40 ind./ha (Aldana 2005a, Martínez & Álvarez 2005). En cuanto a la demanda de chusco en Filandia, se estableció que para la fabricación de canastos se usaron cerca de 2700 kg de chusco seco en un año. Sin embargo, estos valores pueden variar significativamente, dependiendo de los pedidos de canastos (Aldana 2005a, Martínez & Álvarez 2005). En estas condiciones, se estableció que las poblaciones actuales pueden abastecer la demanda de los artesanos, aunque en algunas áreas
específicas el recurso se ha venidosagotando.

Aunque el chusco es una planta pionera que crece en áreas alteradas, cuando los disturbios son muy intensos, particularmente por la incidencia del ganado, la planta puede desaparecer. Esta situación se ha registrado en varios bosques tradicionalmente usados por artesanos del norte del Quindío. En este' sentido, el chusco es una planta que difícilmente se va a extinguir en la región, pero como recurso para la cestería sí ha venido en disminución y podría agotarse en el futuro. El hecho de que sea la planta más usada para elaborar canastos y que tenga potencial para elaborar otro tipo de objetos decorativos, la convierten en un recurso prioritario para mantener la actividad cestera en la región cafetera.

Otros usos

No se le conocen otros usos.

Fuente: Linares, E. Galeano, G. García, N. Figueroa, Y. (2008) "Fibras vegetales empleadas en artesanías en Colombia" Bogotá, Colombia.
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July 13, 2020 - Última actualización: July 10, 2020