De la etnia Eperara Siapidara que habita en el resguardo Guangüi a cinco horas por rio desde Timbiqui, Cauca y quienes recolectan paja tetera. Este material es la base de hermosos canastos en donde plasman la simbología de su pueblo y cuya elaboración aporta a la reactivación de la economía de más de 200 familias que habitan entre los municipios de Timbiquí y Lopez de Micay, en el departamento del Cauca.

Teje pañaleras, ordenadores de ropa y otros elementos en helecho. Ella vive junto con su familia en la vereda Zacarías, en la cuenca del río del Dagua, municipio de Buenaventura. Su comunidad, Guadualito, está rodeada por manglares, en torno a los cuales la comunidad se ha beneficiado y ha sobrevivido por generaciones.

El sustento de Eliodora se basa en la comercialización de plátano y coco, y ella refuerza su economía por medio de la elaboración de canastosa  a base de este bejuco que se encuentra en laderas de los árboles que crecen en agua salada y que se extienden sobre el río que cobija su territorio. Este territorio en las inmediaciones de Buenaventura, ha sufrido los rigores de la guerra, incluyendo el confinamiento.

Emberá Dobidá que habita con su comunidad  sobre la carretera que conduce de Quibdó a Medellín, resiste en su territorio ancestral. El uso de la palma de iraca es fundamental porque con ella se producen los canastos en los que las mujeres cargan los alimentos de sus huertas; también en ellos transportan a sus bebés cada vez que salen de sus casas. La calidad de la cestería de “El 21”, como se le conoce a esta comunidad, ha hecho que sus piezas se conviertan en una de las más exitosos de la historia del programa.

Maestro artesano nacido en el municipio de Condoto. Chocó. En la actualidad vive en Quibdó, donde moldea bateas circulares y ovaladas, cucharones y platos en maderas de choibá, oquendo y mora con una delicadeza única. Su habilidad con las manos le permite a él y a su familia vivir, y su  fama a la hora de fabricar implementos para la mesa y la cocina ya es conocida dentro de Quibdó y fuera de la ciudad. En Expoartesanías y Expoartesano, ferias en las que ha participado desde 2014, ha tenido gran acogida entre el público.

En Taparalito (Litoral del San Juan, Chocó), la tejeduría en werregue es una tradición que la mayoría de mujeres mayores conocen, mientras que las jóvenes se interesan por nuevas actividades. Elendira es una de las jóvenes que retoma su tradición y la trabaja con una habilidad que sorprende. Y no es para menos, porque para el desarrollo de jarrones y otros elementos decorativos en palma de werregue se requiere de mucho trabajo, concentración y conocimiento.

Este es un oficio artesanal costoso y de fuerte dedicación en Colombia por el tiempo que lleva la extracción de la materia prima y la elaboración de una pieza.

Artesana que vive en Villa Conto, Chocó. Desde pequeña teje cestos en chocolatillo porque su madre le enseñó la disciplina y la tradición a través de la tejeduría de diversas fibras como esta y la iraca, la damagua, el cabecinegro.

Hoy, en medio de las dificultades ambientales que trae un río que algún día le dió de comer, saca adelante a sus hijos por medio de la artesanía, actividad que le permite contrastar la escasez de pescado que ha traído la minería ilegal.

En 2013 el programa APD, hoy APV, trabajó con la comunidad del corregimiento de San Sebastián, en Lorica, Córdoba. Esta zona, que comprende parte de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú, se caracteriza por terrenos fangosos que facilitan la obtención de barro, con el que tradicionalmente se fabrican alcancías en forma de animales como gallinas. Aparte de la pesca, la alfarería es la actividad económica por excelencia, dada su abundancia del material en la zona.

La Asociación de Artesanos Emprendedores de Quibdó -ASOREQ, es un grupo liderado por Abelino Palacios, quien por más de quince años a trabajado en el fortalecimiento de los oficios de la zona, principalmente el de la joyería. El impulso de la filigrana ha sido su foco y ha involucrado en su taller a jóvenes interesados en el arte del aprendizaje y difusión de Este oficio.

El resguardo Emberá Katío, de La Puria, cercano al cerro del Plateado, donde nace el río Atrato, está ubicado en el municipio del Carmen de Atrato (Chocó). Su arraigo al territorio ha impulsado a la población a resistir la presencia de los grupos armados que hacen presencia allí. Mientras esto ocurre, la tejeduría en chaquira y la talla en madera han acompañado a las comunidades, que se transmiten los saberes ancestrales a los más pequeños, que aprenden de su tradición elaborando sus propios ornamentos.

Ha vivido toda su vida en Guapi (Cauca). Una de sus mayores pasiones es tocar el cununo, instrumento tipico del Pacífico colombiano. De su padre, su abuelo y su entrono heredó el amor a la música que él dice “corre por sus venas”.

El canto y la interpretación hacen parte de la lógica de vida de los pueblos ribereños del Pacífico colombiano porque las melodías las usa el pescador, el niño para jugar, la viuda para llamar a las almas buenas para que acompañes al que se fue, los pueblos colindantes para comunicarse por medio de tonalidades agudas.