Los rostros de la selva

Por Artesanías de Colombia Wednesday, June 16, 2021

Con la historia de Marcelino Chasoy y de la Asociación Shinyak en Putumayo, celebramos la labor de los padres artesanos colombianos. ¡Lea este relato!

Marcelino Chasoy, Asociación Shinyak Putumayo
Marcelino Chasoy - Imagen: Artesanías de Colombia
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Marcelino Chasoy fue criado como agricultor en Sibundoy, Putumayo. Su padre cultivaba fríjol, maíz y calabaza. A los 17 años, Marcelino ya tenía sus propios cultivos. Culminó el bachillerato e hizo varios técnicos en el Sena: en especies menores, en sistemas y en mantenimiento de acueductos. Uno de sus diez hermanos -Gerardo- estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional. 

Para sostenerse en Bogotá vendió manillas y collares de piedras y semillas. Le fue tan bien, que terminó siendo uno de los artesanos expositores en Expoartesanías. Marcelino viajó a ayudar a su hermano en la feria de 2006. Cuando regresó a Sibundoy, vendió todas sus cosechas y decidió que quería dedicarse a la talla de madera. 

No sabía nada, pero con los cuchillos de la cocina empezó a tallar, en madera de sauce, colmillos de jaguar. Al poco tiempo, Luis, un artesano de bancos tradicionales lo contrató para que le ayudara a cargar la madera. Marcelino observó el proceso y aprendió, con machete y serrucho, cómo se hacían los bancos. 

Después hizo collares y aretes. Fue un año de aprendizaje que desembocó en el objeto de su predilección: las máscaras kamëntsá. En 2016, con 41 años, decidió organizarse con sus hermanos y fundó la Asociación Shinyak, un taller que emplea a 14 personas en el corte, talla y pintura de máscaras de madera.

Actualmente, en la Asociación Shinyak hay siete hombres y siete mujeres, según Marcelino: “nosotros los hombres de la Asociación, somos raros. Ninguno tiene hijos, pero todos somos felices trabajando con mujeres cabezas de familia y nos gusta transmitirle el oficio a ellas y sus hijos, la Asociación es como una gran familia”.

La Asociación Shinyak tiene siete padres artesanos, que con su cuidado, maestría y talento, transmiten el legado artesanal de talla en madera, de la paciencia y de la sabiduría. Por eso hoy, dos hijos de una de las mujeres cabeza de familia, están más enamorados que nunca del oficio artesanal; a sus 16 y 14 años, alternan sus actividades en la escuela y en casa con el aprendizaje en el taller, para continuar con la herencia artesana.

En Sibundoy saben que si un sauce viejo se cae, deben llamar a Marcelino Chasoy. De ese tronco grande, él se encarga de cortar los moldes con las medidas exactas para las máscaras. Si son máscaras de 30 centímetros, un sauce adulto provee 7000 de ellas.  

Después, los moldes se dejan secar, durante cuatro días, en un cuarto que tiene el piso cubierto con una gruesa capa de aserrín. Los moldes se ponen sobre tablas, separados unos de otros, para que no se pudran. Luego, se remojan y, con las gubias y los formones, se delinean los rostros gestuales en la madera. Las líneas de la alegría, la tristeza, la rabia y el asombro quedan talladas en las máscaras. Finalmente se dejan secar, se lijan y se agregan distintos acabados como tintes naturales, pinturas con vinilos o enchapados con chaquiras. 

La importancia social y cultural de las máscaras se revela en las historias que se cuentan en ellas, como los diferentes procesos de indignación, aniquilación e historia colonial. Las máscaras Kamëntsá narran la alegría y la reconciliación del Carnaval del Perdón, una de las festividades más importantes de la etnia, en la que miembros de la comunidad, que han estado distanciados, se reúnen para perdonarse. 

También retratan las leyendas de los taitas que se convierten en jaguar y los estados espirituales que se experimentan con el yagé, la planta sagrada usada desde tiempos inmemoriales. Las máscaras no sólo representan rostros: transmiten la extensa cultura ancestral Kamëntsá.

Si tiene interés en comprar artesanías elaboradas por estas manos artesanas, le invitamos a conocer la Asociación Shinyak y además, a encontrar sus artesanías en nuestra tienda en línea.

Celebremos el mes de los padres con historias que nos inspiran, nos recuerdan el origen y nos animan a conservar nuestra tradición. ¡Que vivan las artesanías!

Marcelino Chasoy fue criado como agricultor en Sibundoy, Putumayo. Su padre cultivaba fríjol, maíz y calabaza. A los 17 años, Marcelino ya tenía sus propios cultivos. Culminó el bachillerato e hizo varios técnicos en el Sena: en especies menores, en sistemas y en mantenimiento de acueductos. Uno de sus diez hermanos -Gerardo- estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional. 
Para sostenerse en Bogotá vendió manillas y collares de piedras y semillas. Le fue tan bien, que terminó siendo uno de los artesanos expositores en Expoartesanías. Marcelino viajó a ayudar a su hermano en la feria de 2006. Cuando regresó a Sibundoy, vendió todas sus cosechas y decidió que quería dedicarse a la talla de madera. 
No sabía nada, pero con los cuchillos de la cocina empezó a tallar, en madera de sauce, colmillos de jaguar. Al poco tiempo, Luis, un artesano de bancos tradicionales lo contrató para que le ayudara a cargar la madera. Marcelino observó el proceso y aprendió, con machete y serrucho, cómo se hacían los bancos. 
Después hizo collares y aretes. Fue un año de aprendizaje que desembocó en el objeto de su predilección: las máscaras kamëntsá. En 2016, con 41 años, decidió organizarse con sus hermanos y fundó la Asociación Shinyak, un taller que emplea a 14 personas en el corte, talla y pintura de máscaras de madera.
Actualmente, en la Asociación Shinyak hay siete hombres y siete mujeres, según Marcelino: “nosotros los hombres de la Asociación, somos raros. Ninguno tiene hijos, pero todos somos felices trabajando con mujeres cabezas de familia y nos gusta transmitirle el oficio a ellas y sus hijos, la Asociación es como una gran familia”.
La Asociación Shinyak tiene siete padres artesanos, que con su cuidado, maestría y talento, transmiten el legado artesanal de talla en madera, de la paciencia y de la sabiduría. Por eso hoy, dos hijos de una de las mujeres cabeza de familia, están más enamorados que nunca del oficio artesanal; a sus 16 y 14 años, alternan sus actividades en la escuela y en casa con el aprendizaje en el taller, para continuar con la herencia artesana. 
En Sibundoy saben que si un sauce viejo se cae, deben llamar a Marcelino Chasoy. De ese tronco grande, él se encarga de cortar los moldes con las medidas exactas para las máscaras. Si son máscaras de 30 centímetros, un sauce adulto provee 7000 de ellas. 
Después, los moldes se dejan secar, durante cuatro días, en un cuarto que tiene el piso cubierto con una gruesa capa de aserrín. Los moldes se ponen sobre tablas, separados unos de otros, para que no se pudran. Luego, se remojan y, con las gubias y los formones, se delinean los rostros gestuales en la madera. Las líneas de la alegría, la tristeza, la rabia y el asombro quedan talladas en las máscaras. Finalmente se dejan secar, se lijan y se agregan distintos acabados como tintes naturales, pinturas con vinilos o enchapados con chaquiras. 
La importancia social y cultural de las máscaras se revela en las historias que se cuentan en ellas, como los diferentes procesos de indignación, aniquilación e historia colonial. Las máscaras Kamëntsá narran la alegría y la reconciliación del Carnaval del Perdón, una de las festividades más importantes de la etnia, en la que miembros de la comunidad, que han estado distanciados, se reúnen para perdonarse. 
También retratan las leyendas de los taitas que se convierten en jaguar y los estados espirituales que se experimentan con el yagé, la planta sagrada usada desde tiempos inmemoriales. Las máscaras no sólo representan rostros: transmiten la extensa cultura ancestral Kamëntsá.
Si tiene interés en comprar artesanías elaboradas por estas manos artesanas, le invitamos a conocer la Asociación Shinyak y además, a encontrar sus artesanías en nuestra tienda en línea. 
Celebremos el mes de los padres con historias que nos inspiran, nos recuerdan el origen y nos animan a conservar nuestra tradición. ¡Que vivan las artesanías!

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July 25, 2021 - Última actualización: July 23, 2021