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Paja blanca

Nombres comunes.

C. effusa: esparto, espartillo y pasto esparto (Valle del Cauca); paja, paja blanca y paja crespa (Boyacá); paja de páramo (Boyacá y Quindío); pajaeperro (Cauca); pajas (Cundinamarca); paja zorra (Cundinamarca) y pasto (Cundinamarca). C. intermedia: paja (Cauca y Valle); paja blanca y paja lisa (Boyacá); paja de páramo (Quindío) y paja de zorro (Valle del Cauca).

Descripción

Hierbas cespitosas que forman densas macollas de hasta 80 cm de diámetro y 1.5 m de alto. Los tallos son estriados y algo ásperos. Las hojas son simples, alternas, muy angostas, ásperas al tacto, con la margen entera y doblada hacia dentro. Las inflorescencias son ramificadas, con las flores dispuestas en numerosas espigas laxas y de color púrpura.

Distribución geográfica y ecológica

Las dos especies crecen en las zonas altas de los Andes. C. effusa desde Ecuador hasta Venezuela y C. intermedia desde Bolivia y Venezuela hasta Panamá y Costa Rica. En Colombia se han encontrado en toda la región Andina, incluyendo la Sierra Nevada de Santa Marta, entre 2500 y 4500 m de altitud.

Estas especies, generalmente muy abundantes, son elementos característicos de la vegetación de páramo y subpáramo, aunque también crecen en áreas de bosque andino. C. effusa se puede encontrar prácticamente en cualquier ambiente de estos ecosistemas: en áreas abiertas, formando grandes pajonales junto con otras gramíneas y compartiendo este ambiente con los frailejones, en pantanos y turberas, en matorrales, en borde de bosques y en afloramientos rocosos. Así mismo, se puede hallar en áreas deterioradas por pastoreo o como retoño después de las quemas. Aunque C. intermedia parece ser menos abundante, también se puede encontrar en pajonales, junto con otras especies de gramíneas, tales como C. effusa, y es común hallarla en pantanos y turberas. Según los registros de herbario, esta especie no se ha recolectado en áreas alteradas, lo que puede indicar una menor capacidad de adaptación a disturbios, comparada con C. effusa. Por otro lado, ambas especies tienen floración a lo largo de todo el año.

Partes utilizadas de la planta

Toda la planta.

Productos artesanales

Paneras, canastos, bandejas, individuales, bolsos, roperas y asientos.

Antecedentes del oficio

En el municipio de Guacamayas, la elaboración de objetos en fique y paja blanca se ha venido realizando desde hace más de 40 años mediante la técnica de tejido enrollado en espiral. Originalmente, esta actividad producía canastos o tarros para almacenar granos, pesos para las balanzas o trabajos manuales de las escuelas (Navarrete & Trujillo 2005). En las últimas décadas, la actividad artesanal se convirtió en una alternativa de carácter productivo para muchos habitantes del municipio, por lo que surgieron varias cooperativas que han incentivado la comercialización.

Aprovechamiento y transformación del recurso

La paja blanca se extrae y procesa en los municipios de Guacamayas y Tibaná (Boyacá) (Navarrete & Trujillo 2005, Torres 2006, 2007c). En Guacamayas se extrae de páramos ubicados entre este municipio y San Mateo, en un área circundante al PNN Cocuy. De igual manera, se procesa en las veredas Chiveche y La Laguna, donde se concentran todos los artesanos de Guacamayas. En Tibaná, se extrae en algunas áreas de las veredas Ruche y Chinavita (Torres 2007c).

Los artesanos utilizan las dos especies de Calamagrostis como paja blanca; antiguamente la más usada era C. intermedia pero, debido a su agotamiento, en la actualidad se usa con más frecuencia C. effusa. Estas plantas se recolectan manualmente arrancando, no de raíz, las hojas que están en proceso de maduración. Los artesanos de Guacamayas seleccionan al azar las plantas o macollas y extraen las hojas que tengan más de un metro de largo (Navarrete & Trujillo 2005). Se estima que no se daña la planta, porque sólo se extraen las pajas halándolas, pero la base de la planta no se afecta y pueden volver a rebrotar nuevas pajas (Torres 2006). Así mismo, se cree que las pajas secas que rodean la mata generan un progresivo deterioro de la macolla; por ello los artes~nos liberan la planta de esas pajas secas, estimulando la producción de nuevas pajas y el crecimiento de la macolla (Torres 2006).

Las pajas se extraen de los páramos cercanos a los poblados, dos o tres veces al año en Guacamayas (Navarrete & Trujillo 2005) o a lo largo del año en Tibaná (Torres 2006). Un artesano de Guacamayas puede obtener, en un solo viaje, de seis a ocho arrobas de paja fresca, material suficiente para unos seis meses de trabajo. En el caso de Tibaná, una persona recolecta entre cuatro y cinco libras de paja cuando se hace limpieza de las pajas secas y entre 12 y 14 libras cuando no se hace este manejo (Torres 2007c). En este proceso, un recolector gasta alrededor de siete a ocho horas, incluyendo el tiempo de recorrido de ida y regreso al sitio de extracción.

Luego de cosechada, la paja se pone a secar al sol y el procesamiento posterior varía entre las comunidades de artesanos: en el caso de los artesanos de Tibaná, tinturan la paja con algunos tintes naturales para su posterior uso (Torres 2006), mientras que los artesanos de Guacamayas la usan sin ningún tipo de procesamiento (Navarrete & Trujillo 2005).

La paja blanca se usa como relleno, el cual se envuelve y teje con fique tinturado de colores. Aunque la técnica de elaboración es similar en las dos comunidades de artesanos, en Tibaná el enrollado de fique es menos denso y se deja visible la paja tinturada de colores (Torres 2006), mientras que en Guacamayas el tejido con fique es muy denso y no se aprecia la paja. Estas
diferencias hacen que los productos se distingan en su acabado.

Aspectos socioeconómicos y comerciales

Se estima que en Guacamayas existen cerca de 110 familias dedicadas al tejido de artesanías en paja blanca y fique ubicadas en dos veredas. La mayoría de los artesanos están asociados en tres organizaciones, las cuales básicamente se limitan a la cornercialización de las artesanías, sin generar mayores beneficios para los afiliados (Navarrete & Trujillo 2005).

En el caso de Tibaná, algunos campesinos recolectores venden la paja blanca a los artesanos, aunque también existen artesanas que extraen la paja para su uso y comercialización. Los artesanos están agrupados en una sola asociación conformada por 13 mujeres y un hombre (Torres 2006, 2007c); además, familiares y vecinos que conocen la técnica laboran esporádicamente en esta actividad (Torres 2007c).

Según información del municipio de Guacamayas (Navarrete & Trujillo 2005), la actividad artesanal se practica en forma individual, pero congrega a grupos familiares y vecinos. Además, es una actividad desarrollada en su mayoría por mujeres de distintas
edades.

La mayoría de los artesanos producen los objetos como un complemento para sus ingresos familiares. En términos generales, los artesanos dedican entre cinco y seis horas diarias al tejido, durante seis días a la semana. Para el año 2004 se estimó que el ingreso mensual de un artesano era de $120.000 a $156.000. Para este mismo año, en Guacamayas existían dos personas que dependían en su totalidad de la actividad artesanal, devengando entre 1 y ] ,25 salarios mínimos (Navarrete & Trujillo 2005).

En cuanto a la comercialización, los artesanos que usan la paja blanca pueden recolectarla o cornprarla a comercializadores especializados en la extracción. En el caso de Guacamayas, cerca de un 56% de los artesanos extraen la paja y el 44% la compran (Navarrete & Trujillo 2005). En este municipio, la comercialización se realiza en "tuches", bultos y cargas de paja, equivalentes a 2114, 50 Y 100 kg, respectivamente. Los costos de esta materia prima para el año 2004 eran de $40.000 por una carga, de $20.000 a $25.000 por un bulto y $1.000 por un tuche de paja fresca (Navarrete & Trujillo 2005). Para este mismo año se estimó que los artesanos de Guacamayas utilizaron más de cinco toneladas de paja al año, de las cuales dos toneladas fueron comercializadas por extractores y cerca de tres toneladas fueron recogidas directamente por los artesanos (Navarrete & Trujillo 2005). Por otro lado, en Tibaná una libra de paja fresca cuesta $1.000 y de paja seca $2.000 (Torres 2007c), pero se desconocen los volúmenes de paja blanca que se extraen y procesan.

En Guacamayas existe una cadena de comercialización de los productos elaborados con paja blanca que incluye varios eslabones de intermediarios y comercializadores finales. Los productos se venden en almacenes de Bogotá, en ferias artesanales, y se exportan a países
como Estados Unidos. De las ventas totales, se estima que a los artesanos les queda entre el 25 y 42%, el resto va alos intermediarios (Navarrete & Trujillo 2005). En Tibaná, las ventas se realizan a trabés de una asociación, generalmente para comercializadores internacionales o para ferias (Torres 2007c)

Información biológica y conservación

En el PNN Cocuy y su área de influencia se establecieron nueve parcelas para evaluar el estado de las poblaciones de pajonales y la extracción por parte de los artesanos (Navarrete & Trujillo 2005). En este trabajo no se encontró ningún efecto de la cosecha de paja blanca sobre el ecosistema, debido a la forma manual de extracción y a la distribución dispersa de los sitios visitados por los artesanos.

En el municipio de Tibaná se realizó la siembra de diez parcelas de paja blanca en terrenos de propiedad de los mismos artesanos. Los cespedones se obtuvieron de los páramos cercanos y se plantaron en lugares con sombra. Al parecer, este ensayo ha dado resultados, pues se ha observado buena supervivencia y desarrollo de las plantas (Torres 2006).

En un estudio realizado por Torres en el 2006 se consideró la paja blanca como de menor prioridad para acciones de manejo y conservación, pues su aprovechamiento es bajo y el recurso es abundante en su medio natural. Sin embargo, en este mismo trabajo se resalta el desconocimiento de las especies usadas, pues se estima que como paja o paja blanca se extraen otras especies de gramíneas que comparten el hábitat con las especies de Calamagrostis. En una muestra obtenida de un artesano, se identificó una especie de Calamagrostis, pero también se encontró Jarava ichu (Torres 2006), una especie para la que se desconocía su aplicación en esta actividad.

De las dos especies de Calamagrostis usadas, C. effusa parece ser la más abundante y resistente a los procesos de deterioro. El hecho de que los artesanos de ambos municipios hayan reportado que C. intermedia se ha venido agotando, indica que es una especie más susceptible a los procesos de extracción.

Otros usos

La paja blanca se ha usado para cubrir techos (Torres 2006)

Fuente: Linares, E. Galeano, G. García, N. Figueroa, Y. (2008) "Fibras vegetales empleadas en artesanías en Colombia" Bogotá, Colombia.
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September 23, 2020 - Última actualización: September 22, 2020