Damagua

Por Artesanías de Colombia S.A. - CENDAR

Obtención de la materia prima

Cumplida la fase de ubicación, selección y marcación de los árboles aptos, se procede a la labor de tumba o apeo (preferiblemente con motosierra), procurando no hacer daño a la vegetación menor. Luego se procede al desarme o descope y posteriormente al troceo, si es necesario.

Proceso de producción

(cabecinegro y damagua)

La damagua se recorta en los extremos y se estira; las puntas se usan para hacer flores. La damagua se prepara lavándola con detergente y algunas veces se blanquea con blanquedor; cuando se seca se estira y se retira la fibra que no sirve, y luego se plancha.

Una vez lista la materia prima, se coloca el molde del objeto que se va a elaborar, se dibuja sobre el interlón y encima de éste se colocan la damagua y el cabecinegro. Después se pasan las costuras transversales y paralelas a lo largo y ancho para lograr  una mayor contextura. Posteriormente se forran las piezas y se unen, dándole así acabado al producto.

Las artesanas manifiestan que las fibras no son difíciles de trabajar, pues se manejan igual que una tela.

En este momento se elaboran líneas de productos   en cabecinegro y damagua como bolsos, individuales, flores, sombreros y billeteras. La técnica con la cual se elaboran estos objetos es la costura a maquina.

En Colombia

Chocó:

Se tienen identificados 1.800 artesanos productores afrocolombianos y 1.000 artesanos indígenas. Los oficios predominantes son cestería, orfebrería, labrado en madera, calado en madera y ebanistería, así como otros de connotación decorativa.

La artesanía de mayor tradición está elaborada en fibras naturales como damagua, werregue y cabecinegro, este último utilizado para la elaboración de sombreros y flores.

En los municipios de Quibdó, Itsmina, Bojayá, Pie de Pepé y Río Sucio, se concentra el 53,92% de la población artesanal de todo el departamento. En Quibdó, donde más se trabaja el cabecinegro, se tiene un registro de 249 artesanos, de los cuales el 72,17% son hombres y 27,83% mujeres.

Los artesanos productores se encargan, en su mayoría, de la comercialización. Las ventas se realizan en el taller, en la casa o en las plazas de mercado del municipio de residencia del artesano. La comercialización es manejada en casi su totalidad (75,50%) por los propios artesanos, o en su defecto por sus cónyuges (3,2%).

Es poco frecuente que vendedores o agentes externos al núcleo artesanal realicen esta parte del proceso.

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