Artesano: el arte que sana la vida
Por Sistema de información para la Artesanía -SIART
Desde niñas, Anggie y Ebeth Ruiz crecieron entre hilos, telas y sueños. Con raíces boyacenses y una infancia vivida en Usme, al sur de Bogotá, el diseño era un lenguaje cotidiano en su hogar: Anggie construía maquetas y decoraba espacios para su madre, mientras Ebeth confeccionaba vestidos para sus muñecas con retazos de sábanas viejas. Sin saberlo, esas tardes creativas se convertirían en el hilo conductor de una historia que hoy inspira a cientos de personas.
“Mi mamá siempre nos decía que debíamos querernos y ayudarnos”, recuerda Ebeth. Esa unión, forjada en los días largos de viajes a la universidad y en los sacrificios familiares, sería la fortaleza que las acompañaría años después, cuando el destino les presentó su mayor reto.
El diagnóstico que cambió sus vidas
Hace trece años, a Anggie le diagnosticaron retinosis pigmentaria, una enfermedad visual degenerativa que reduce lentamente el campo de visión hasta provocar ceguera. Años más tarde, su hermana Ebeth recibió el mismo diagnóstico. La noticia sacudió su mundo: dos mujeres, dos diseñadoras, enfrentando una condición que amenazaba directamente su vocación.
Anggie, diseñadora de interiores, ya no podía trabajar con maquinaria ni realizar tareas de carpintería. Ebeth, diseñadora de alta costura, perdió la capacidad de distinguir los tonos claros, impidiéndole coser con precisión. “Fue un momento muy difícil. Sentí que mi vida se detenía”, confiesa Ebeth. Pero en medio de la oscuridad, encontraron una nueva forma de ver la vida.
Nace Artesano: el arte que sana
De ese proceso de adaptación nació Artesano, un emprendimiento que combina macramé y alambrismo como lenguajes de inclusión productiva. Su nombre, elegido con intención, significa literalmente “arte que sana”.
“Artesano nació para demostrar que la discapacidad no es una limitación, sino una nueva manera de mirar el mundo”, explica Anggie. Lo que comenzó como una búsqueda personal se transformó en un proyecto con impacto social: un espacio donde personas con discapacidad y sus cuidadores pueden aprender, crear y generar ingresos a través del arte.
Nosotras no solamente nos enfocamos en macramé y alambrismo, sino en todo tipo de artesanía. Hay personas con talento en diferentes oficios artesanales —madera, velas, tejidos y más— y nuestro objetivo es visibilizar y apoyar todo tipo de artesanía de oficio, promoviendo la inclusión productiva sin dejar a nadie por fuera. Además, capacitamos incluso a quienes creen que no tienen talento para realizar artesanías, porque queremos que todos tengan la oportunidad de descubrir y desarrollar su potencial.
Hoy, Artesano reúne a seis artesanos con diversas condiciones —autismo no verbal, síndrome de Down y discapacidad múltiple— que han encontrado en el tejido, el alambrismo y otros oficios artesanales una oportunidad para reconectarse con su propósito y sentirse útiles nuevamente.
El poder del mundo digital
El camino no ha sido fácil. Pero las hermanas Ruiz encontraron un aliado inesperado: la tecnología.
En 2025, a través del curso “Marketing digital y big data para Artesanos de Colombia”, realizado en alianza con la UNAD y ofrecido de forma gratuita por Artesanías de Colombia S.A.-BIC a través del programa Artesano Digital, aprendieron herramientas de marketing digital que les permiten promocionar y vender su oficio artesanal, superando las barreras del entorno físico.
“El mundo digital nos abrió las puertas. Nos permitió existir sin exponernos a los obstáculos del mundo exterior”, cuenta Anggie con emoción. En solo un mes, sus ventas aumentaron un 40% y su trabajo empezó a ser reconocido en México, Argentina, España y Estados Unidos.
Su historia demuestra cómo la tecnología puede ser un puente entre el talento y las oportunidades, especialmente para quienes enfrentan barreras físicas o sociales.
Inspirar para transformar
Más allá de los logros materiales, Anggie y Ebeth se han convertido en un símbolo de esperanza. Su mensaje es claro: la discapacidad está en la mente.
“No se trata de lo que no puedes ver, sino de lo que decides no hacer”, afirma Ebeth. “Queremos que la gente diga: si estas viejas pudieron, ¿por qué yo no puedo?”.
Hoy sueñan con convertir Zipaquirá en el primer municipio de Colombia con un centro accesible que brinde apoyo psicológico, terapéutico y psicosocial a personas con discapacidad. “Queremos que Zipaquirá sea conocida no solo por la Catedral de Sal, sino por ser el lugar donde la inclusión también se construye con las manos”, dice Anggie.
Un legado que inspira
La historia de las hermanas Ruiz es una lección de vida, pero también una muestra del impacto que Artesano Digital busca generar: visibilizar, conectar y fortalecer a quienes transforman el país desde la creatividad y la resiliencia.
Porque, como dicen ellas, los buenos somos más, y el arte —cuando nace del corazón— siempre encuentra la forma de sanar.

