Artesanias de Colombia - Artesanías de Colombia

China y atacorral

CHINA Y ATACORRAL 
Nombres 
Nombres comunes. S. domingensis: bejo canasto y guayacana (Cundinamarca); china 
(Boyacá y Filandia, Quindío); bejuco negro (Boyacá); raíz de china (Nariño); uña de 
gato (Risaralda); zarzaparilla (Casanare). S. tomentosa: adorote (Tolima); atacorral 
(Filandia, Quindío y Antioquia); bejuco (Boyacá y Santander); bejuco espuelo (San 
Juanito, Meta); bejuco espuelón (Paipa, Boyacá; Quindío y Santander); china (Bajo 
Calima, Valle del Cauca); guayacana (Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Huila, 
Quindío y Tolima); uña de gato (Antioquia, Cundinamarca y Quindío); zarzaparrilla y 
zarzaparrilla de páramo (Cundinamarca y Quindío). 
Descripción 
Plantas trepadoras de hasta 20 m de largo, con tallos espinosos, de color verde o vinotinto. 
Posee hojas simples, alternas, acorazonadas, verde brillante por encima y verde claro 
por debajo, con la margen entera y con 1 a 3 nervios principales, los laterales curvos y 
un par de zarcillos retorcidos y cafés sobre el pecíolo. Tiene inflorescencias axilares, en 
umbelas de más de 10 flores, masculinas y femeninas en diferentes individuos. El fruto 
es una baya, esférica, lustrosa y de color anaranjado al madurar. 
Distribución geográfica yecológica 
Smilax es un género de bejucos ampliamente distribuido en la América tropical. S. 
tomentosa se ha encontrado entre 1680 y 3050 m de altitud y S. domingensis entre 
1200 y 3150 m de altitud, en ambos casos en climas templados y fríos y en ambientes 
húmedos. La china y el atacorral con frecuencia crecen al interior de los bosques o 
en relictos de bosque y ambientes alterados, tales como la vegetación de las orillas de 
caminos y potreros. Al parecer producen flores y frutos a lo largo del año. 
Partes utilizadas de la planta 
Tallos. 
Productos artesanales 
Canastos, abanicos y bolsos. 
Antecedentes del oficio 
Lachina y el atacorral son bejucos usados 
tradicionalmente en la región Andina para 
la elaboración de cestería, principalmente 
canastos de tejido extremadamente 
compacto y resistente, los cuales son 
utilizados para recoger papa o café, para 
transportar alimentos, cargar víveres o 
para guardar ropa. Según Patiño (l 992b), 
el uso de estos bejucos hacía parte de las 
técnicas de manufactura de los indígenas y su uso estaba reseñado desde los inicios 
de la Colonia en algunos documentos de la época, en los que se referían a ellos como 
"roscas de bejucos". 
En el Eje Cafetero, Boyacá, Cundinamarca y Nariño, todavía se encuentran artesanos 
especializados en el uso y manejo de estos bejucos. Sin embargo, en la región cafetera, 
donde antes se utilizaban con mucha frecuencia para elaborar gran variedad de canastos, 
esta actividad ha estado decayendo durante 'tos últimos años (ver más detalles en la 
ficha del azufre). 
Aprovechamiento y transformación del recurso 
La extracción y procesamiento de 
la materia prima se ha registrado en 
Boyacá (Duitama, Pachavita y Paipa), 
Cundinamarca (Guasca y Usme), Nariño 
(La Cruz, Pasto y San Pablo), Quindío 
(Circasia y Filandia), Risaralda (La 
Virginia y Pereira) y en el Valle del Cauca 
(Anserma). 
Los artesanos del Eje Cafetero extraen los 
tallos que reptan por el suelo o cuelgan 
de los árboles. Normalmente consideran 
como único criterio de extracción que 
sea un bejuco largo y de buen grosor. 
Cuando se localiza un tallo adecuado 
de china o atacorral, se corta en un 
extremo y se hala hasta que se obtiene la 
mayor longitud posible; incluso, cuando 
se estima necesario, se tumba la planta 
entera. Luego de cosechar los tallos, se le quitan las ramas, hojas, zarcillos y restos 
de corteza que no sirven y se enrollan para trasportados. Al igual que se procede con 
otros bejucos usados para cestería, la china y el atacorral se parten en dos o más tiras, 
dependiendo del grosor, y se secan al sol durante algunos días. 
Con la china y el atacorral se elabora el tejido de los canastos, aunque se usan también 
en combinación con otros materiales, como el chusco y los cucharos, en el caso de los 
canastos elaborados en el Eje Cafetero. En esta misma región, los artesanos consideran 
que aunque la china y el atacorral son materiales de buena calidad, no sirven para 
elaborar los bordes ni los parales de los canastos. 
De la china y el atacorral se usan los 
tallos, de color verde con tintes rojizos. Los 
tallos que los artesanos prefieren pueden 
oscilar entre 20 y 30 mm de diámetro y su 
longitud depende del tamaño de la planta, 
alcanzando hasta 15 ó 20 metros. 
Aspectos socioeconómicos y comerciales 
La cestería con china y atacorral se realiza, por lo general, en hogares campesinos 
de zonas montañosas y alejadas de los centros urbanos, en los que el hombre, en la 
mayoría de casos, busca, corta y acarrea la materia prima, mientras que la mujer se 
encarga de la elaboración de los artículos. 
No existe un registro de cuántas personas extraen y procesan estos dos bejucos, pero 
la situación socioeconómica del conjunto de los artesanos los ubica dentro del rango 
de campesinos pobres o muy pobres, que no poseen tierra o que poseen sólo pequeñas 
parcelas, de tal forma que para conseguir la materia prima, deben solicitar permiso para 
ingresar a los bosques de las grandes haciendas. Una reseña de los artesanos del Eje 
Cafetero que emplean estos dos bejucos se puede ver en la ficha de tripeperro. 
En el pasado, como lo señala Solano (1974) en Boyacá era común que existiesen 
pequeños negociantes de bejucos que traían la materia prima en rollos o "chipas" 
desde Santander, para negociada directamente con los artesanos. En aquella época, 
los canastos de bejucos eran importantes en la recolección de las cosechas de los 
climas templado y frío; posteriormente, con la aparición de los recipientes plásticos, 
esta actividad cultural decayó y quedó restringida a pequeños núcleos familiares. Estos 
artesanos obtienen la materia prima directamente de los bosques, los cuales pueden 
encontrarse en torno a los sitios de habitación o alejados, y a los que es necesario 
desplazarse por varias horas de camino. 
Por lo general, la venta de canastos depende de pedidos, que en la actualidad son bastante 
escasos. Otra forma de comercialización es la venta de los canastos directamente a 
turistas o comerciantes en las casas de los artesanos, en almacenes, casetas o en las 
plazas de mercado. 
Información biológica y conservación 
Hasta la fecha no se cuenta con ningún trabajo biológico que aporte información sobre el 
efecto de la extracción sobre las poblaciones de estas plantas y su potencial como fuente 
de materia prima para cestería. Se estima que debido a la forma de aprovechamiento, 
puesto que se cosecha la planta entera, las poblaciones de estas especies pueden estar 
en disminución. Además, como estos bejucos dependen de la existencia del bosque 
para establecerse y desarrollarse, otro impacto sobre ellos es la eliminación de la 
cobertura vegetal debido a la ampliación de la frontera agropecuaria y la minería. 
Esta circunstancia es bien conocida por artesanos de Cundinamarca y Nariño, quienes 
declaran que cada vez es más difícil encontrar plantas y por eso deben desplazarse a 
mayores distancias para obtener materia prima (Linares 2000). 
La altura del bosque, según Linares (2000), favorece que los bejucos presenten tallos 
muy largos, robustos y varias veces ramificados, que son los que proveen de mayor 
materia prima a los artesanos. Al respecto, en bosques de las cuencas de los ríos Guavio 
y Negro, en Cundinamarca, sin ninguna tradición en el uso de Smilax, la densidad de 
individuos por ha fue de 1 a 5 plantas, con 1 a 3 tallos varias veces ramificados. 
Otros USOS 
En Antioquia, los tallos de S. tomentosa eran empleados antiguamente para atar 
corrales y broches de potrero. Las raíces de otras especies de Smilax se usan como 
medicinales. 

Nombres comunes.

S. domingensis: bejo canasto y guayacana (Cundinamarca); china (Boyacá y Filandia, Quindío); bejuco negro (Boyacá); raíz de china (Nariño); uña de gato (Risaralda); zarzaparilla (Casanare). S. tomentosa: adorote (Tolima); atacorral (Filandia, Quindío y Antioquia); bejuco (Boyacá y Santander); bejuco espuelo (San Juanito, Meta); bejuco espuelón (Paipa, Boyacá; Quindío y Santander); china (Bajo Calima, Valle del Cauca); guayacana (Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Huila, Quindío y Tolima); uña de gato (Antioquia, Cundinamarca y Quindío); zarzaparrilla y zarzaparrilla de páramo (Cundinamarca y Quindío).

Descripción

Plantas trepadoras de hasta 20 m de largo, con tallos espinosos, de color verde o vinotinto. Posee hojas simples, alternas, acorazonadas, verde brillante por encima y verde claro por debajo, con la margen entera y con 1 a 3 nervios principales, los laterales curvos y un par de zarcillos retorcidos y cafés sobre el pecíolo. Tiene inflorescencias axilares, en umbelas de más de 10 flores, masculinas y femeninas en diferentes individuos. El fruto es una baya, esférica, lustrosa y de color anaranjado al madurar.
Distribución geográfica yecológica

Smilax es un género de bejucos ampliamente distribuido en la América tropical. S. tomentosa se ha encontrado entre 1680 y 3050 m de altitud y S. domingensis entre 1200 y 3150 m de altitud, en ambos casos en climas templados y fríos y en ambientes húmedos. La china y el atacorral con frecuencia crecen al interior de los bosques o en relictos de bosque y ambientes alterados, tales como la vegetación de las orillas de caminos y potreros. Al parecer producen flores y frutos a lo largo del año.

Partes utilizadas de la planta

Tallos.

Productos artesanales

Canastos, abanicos y bolsos.

Antecedentes del oficio

Lachina y el atacorral son bejucos usados tradicionalmente en la región Andina para la elaboración de cestería, principalmente canastos de tejido extremadamente compacto y resistente, los cuales son utilizados para recoger papa o café, para transportar alimentos, cargar víveres o para guardar ropa. Según Patiño (l 992b), el uso de estos bejucos hacía parte de las técnicas de manufactura de los indígenas y su uso estaba reseñado desde los inicios de la Colonia en algunos documentos de la época, en los que se referían a ellos como "roscas de bejucos".

En el Eje Cafetero, Boyacá, Cundinamarca y Nariño, todavía se encuentran artesanos especializados en el uso y manejo de estos bejucos. Sin embargo, en la región cafetera, donde antes se utilizaban con mucha frecuencia para elaborar gran variedad de canastos, esta actividad ha estado decayendo durante los últimos años.
Aprovechamiento y transformación del recurso

La extracción y procesamiento de la materia prima se ha registrado en Boyacá (Duitama, Pachavita y Paipa), Cundinamarca (Guasca y Usme), Nariño (La Cruz, Pasto y San Pablo), Quindío (Circasia y Filandia), Risaralda (La Virginia y Pereira) y en el Valle del Cauca (Anserma).

Los artesanos del Eje Cafetero extraen los tallos que reptan por el suelo o cuelgan de los árboles. Normalmente consideran como único criterio de extracción que sea un bejuco largo y de buen grosor. Cuando se localiza un tallo adecuado de china o atacorral, se corta en un extremo y se hala hasta que se obtiene la mayor longitud posible; incluso, cuando se estima necesario, se tumba la planta entera. Luego de cosechar los tallos, se le quitan las ramas, hojas, zarcillos y restos de corteza que no sirven y se enrollan para trasportados. Al igual que se procede con otros bejucos usados para cestería, la china y el atacorral se parten en dos o más tiras, dependiendo del grosor, y se secan al sol durante algunos días.

De la china y el atacorral se usan los tallos, de color verde con tintes rojizos. Los tallos que los artesanos prefieren pueden oscilar entre 20 y 30 mm de diámetro y su longitud depende del tamaño de la planta, alcanzando hasta 15 ó 20 metros.

Con la china y el atacorral se elabora el tejido de los canastos, aunque se usan también en combinación con otros materiales, como el chusco y los cucharos, en el caso de los canastos elaborados en el Eje Cafetero. En esta misma región, los artesanos consideran que aunque la china y el atacorral son materiales de buena calidad, no sirven para elaborar los bordes ni los parales de los canastos.

Aspectos socioeconómicos y comerciales

La cestería con china y atacorral se realiza, por lo general, en hogares campesinos de zonas montañosas y alejadas de los centros urbanos, en los que el hombre, en la mayoría de casos, busca, corta y acarrea la materia prima, mientras que la mujer se encarga de la elaboración de los artículos.

No existe un registro de cuántas personas extraen y procesan estos dos bejucos, pero la situación socioeconómica del conjunto de los artesanos los ubica dentro del rango de campesinos pobres o muy pobres, que no poseen tierra o que poseen sólo pequeñas parcelas, de tal forma que para conseguir la materia prima, deben solicitar permiso para ingresar a los bosques de las grandes haciendas. Una reseña de los artesanos del Eje Cafetero que emplean estos dos bejucos se puede ver en la ficha de tripeperro.

En el pasado, como lo señala Solano (1974) en Boyacá era común que existiesen pequeños negociantes de bejucos que traían la materia prima en rollos o "chipas" desde Santander, para negociada directamente con los artesanos. En aquella época, los canastos de bejucos eran importantes en la recolección de las cosechas de los climas templado y frío; posteriormente, con la aparición de los recipientes plásticos, esta actividad cultural decayó y quedó restringida a pequeños núcleos familiares. Estos artesanos obtienen la materia prima directamente de los bosques, los cuales pueden encontrarse en torno a los sitios de habitación o alejados, y a los que es necesario desplazarse por varias horas de camino.

Por lo general, la venta de canastos depende de pedidos, que en la actualidad son bastante escasos. Otra forma de comercialización es la venta de los canastos directamente a turistas o comerciantes en las casas de los artesanos, en almacenes, casetas o en las plazas de mercado.

Información biológica y conservación

Hasta la fecha no se cuenta con ningún trabajo biológico que aporte información sobre el efecto de la extracción sobre las poblaciones de estas plantas y su potencial como fuente de materia prima para cestería. Se estima que debido a la forma de aprovechamiento, puesto que se cosecha la planta entera, las poblaciones de estas especies pueden estar en disminución. Además, como estos bejucos dependen de la existencia del bosque para establecerse y desarrollarse, otro impacto sobre ellos es la eliminación de la cobertura vegetal debido a la ampliación de la frontera agropecuaria y la minería. Esta circunstancia es bien conocida por artesanos de Cundinamarca y Nariño, quienes declaran que cada vez es más difícil encontrar plantas y por eso deben desplazarse a mayores distancias para obtener materia prima (Linares 2000).

La altura del bosque, según Linares (2000), favorece que los bejucos presenten tallos muy largos, robustos y varias veces ramificados, que son los que proveen de mayor materia prima a los artesanos. Al respecto, en bosques de las cuencas de los ríos Guavio y Negro, en Cundinamarca, sin ninguna tradición en el uso de Smilax, la densidad de individuos por ha fue de 1 a 5 plantas, con 1 a 3 tallos varias veces ramificados.

Otros usos

En Antioquia, los tallos de S. tomentosa eran empleados antiguamente para atar corrales y broches de potrero. Las raíces de otras especies de Smilax se usan como medicinales.

Fuente: Linares, E. Galeano, G. García, N. Figueroa, Y. (2008) "Fibras vegetales empleadas en artesanías en Colombia" Bogotá, Colombia.
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September 23, 2020 - Última actualización: September 22, 2020