Entre la cestería y la madera - Artesanías de Colombia

Entre la cestería y la madera

Por Revista Artífices Wednesday, June 26, 2019

Conozca la historia de cómo Álvaro Fuentes, desde Matavén en Vichada, conserva los oficios artesanales junto a 42 artesanos más de la etnia piaroa. ¡Un artículo de nuestra revista Artífices!

Artesanías de Colombia
Samuroke, pieza empleada por los piaroa como soporte para las ollas de barro. - Imagen: Artesanías de Colombia

A orillas del río Orinoco, en la comunidad urbana Matavén (a dos días de viaje de Puerto Carreño, Vichada), Álvaro Fuentes lidera y asesora a un grupo de 42 artesanos de la etnia piaroa. Su relación con la artesanías comenzó cuando cumplió quince años y pudo empezar a alternar las labores de la escuela con las lecciones que le daba su padre sobre cómo tallar la madera. Con palo amarillo y palo Brasil aprendió a hacer remos, y arcos y flechas para la caza de animales. 

A los 18, se convirtió en líder de los artesanos de la comunidad y a los 23, los empujó a comenzar un nuevo producto. En 2013, cuando visitó por primera vez Expoartesanías en Bogotá, vio unos percheros de madera y se le ocurrió reproducir la idea. Motivó a los hombres de la comunidad a tallar, únicamente con un cuchillo y una lija, percheros de palo balso y de pendare que han empezado a vender en ferias y que los piaroa utilizan para colgar vasos y pocillos. 

Otra de sus funciones es ayudar en la recolección de las fibras de mamure, piragua y jalapatrás con las que las mujeres desarrollan la cestería. Para conseguirlas debe organizar, con otras seis personas, un largo viaje por el río para adentrarse en la selva. Las tres fibras, que tienen diferentes tonos tierra, se secan al sol antes de comenzar a tejer con ellas canastos sencillos, canastos cuadrados con o sin tapa, fruteros, joyeros, portahuevos, dulceras y tinajas. 

La cestería es uno de los oficios tradicionales de los piaroa. Álvaro cuenta que los canastos con forma de frutero representan la manera en que su etnia recolecta la fruta en una sola cesta y que los canastos grandes son para echar la ropa y cargar la yuca lavada. Pero las piezas que tienen más misticismo son las tinajas, empleadas por los chamanes para esconder objetos secretos y así evitar que los niños jugaran con ellos. En las tinajas guardaban elementos para rituales sagrados que permitían invocar a los espíritus de la selva, como las plumas, los dientes de animales y el yopo, la sagrada medicina amazónica. 

A los 26 años, la meta de Álvaro es enseñarles la tradición a los que vienen detrás. Vender sus productos no sólo garantiza la posibilidad de enviar a los niños de la comunidad a la escuela, sino que también le motiva a continuar trabajando e innovando en un oficio ancestral

¡No deje de leer la edición 6 de la Revista Artífices!

*Artículo publicado originalmente en la Edición N.6 de la Revista Artítices.

A orillas del río Orinoco, en la comunidad urbana Matavén (a dos días de viaje de Puerto Carreño, Vichada), Álvaro Fuentes lidera y asesora a un grupo de 42 artesanos de la etnia piaroa. Su relación con la artesanías comenzó cuando cumplió quince años y pudo empezar a alternar las labores de la escuela con las lecciones que le daba su padre sobre cómo tallar la madera. Con palo amarillo y palo Brasil aprendió a hacer remos, y arcos y flechas para la caza de animales. 
A los 18, se convirtió en líder de los artesanos de la comunidad y a los 23, los empujó a comenzar un nuevo producto. En 2013, cuando visitó por primera vez Expoartesanías en Bogotá, vio unos percheros de madera y se le ocurrió reproducir la idea. Motivó a los hombres de la comunidad a tallar, únicamente con un cuchillo y una lija, percheros de palo balso y de pendare que han empezado a vender en ferias y que los piaroa utilizan para colgar vasos y pocillos. 
Otra de sus funciones es ayudar en la recolección de las fibras de mamure, piragua y jalapatrás con las que las mujeres desarrollan la cestería. Para conseguirlas debe organizar, con otras seis personas, un largo viaje por el río para adentrarse en la selva. Las tres fibras, que tienen diferentes tonos tierra, se secan al sol antes de comenzar a tejer con ellas canastos sencillos, canastos cuadrados con o sin tapa, fruteros, joyeros, portahuevos, dulceras y tinajas. 
La cestería es uno de los oficios tradicionales de los piaroa. Álvaro cuenta que los canastos con forma de frutero representan la manera en que su etnia recolecta la fruta en una sola cesta y que los canastos grandes son para echar la ropa y cargar la yuca lavada. Pero las piezas que tienen más misticismo son las tinajas, empleadas por los chamanes para esconder objetos secretos y así evitar que los niños jugaran con ellos. En las tinajas guardaban elementos para rituales sagrados que permitían invocar a los espíritus de la selva, como las plumas, los dientes de animales y el yopo, la sagrada medicina amazónica. 
A los 26 años, la meta de Álvaro es enseñarles la tradición a los que vienen detrás. Vender sus productos no sólo garantiza la posibilidad de enviar a los niños de la comunidad a la escuela, sino que también le motiva a continuar trabajando e innovando en un oficio ancestral. 
¡No deje de leer la edición 6 de la Revista Artífices!

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July 22, 2019 - Última actualización: July 22, 2019